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SELECCIÓN CHILENA | El duelo de caballeros que se volvió “clásico”
Publicado por: José Ángel a las 17:47

Por José Ángel González | Fotomontaje: José Ángel González

El Campeonato Sudamericano de 1935 estaba llegando a su fin, y en el penúltimo partido del certamen se debía definir el 3er y 4to puesto. Las selecciones en dicha situación eran Perú y Chile, quienes nunca se habían enfrentado… 12.000 espectadores llegaron el 26 de enero de ese año al Estadio Nacional de Lima para ver como los incaicos se impusieron por la cuenta mínima en aquel primer duelo del que pasaría a ser el “Clásico del Pacífico”.

 

Habían pasado 52 años de la Guerra del Pacífico y la delegación chilena esperaba un ambiente hostil de cara al compromiso (era la primera incursión del seleccionado chileno en tierras peruanas); pero lo acontecido, fue todo lo contrario.

 

La selección de Chile llegó al puerto de El Callao de manera pacífica y la gente recibió al combinado de manera grata, sin hostigamientos ni insultos; sino más bien en un entorno de camaradería (como debería ser siempre) que se traspasó al terreno de juego antes, durante y después del cotejo.

 

Todo era fiesta (el torneo también estaba en el marco del aniversario 400 de Lima), ahora, si bien la idea era no terminar último (por parte de ambos elencos), el fútbol servía para estrechar lazos entre los países, más que otra cosa.

 

El reloj casi marcaba las cuatro de la tarde, y el Barrio de Santa Beatriz vivía los últimos instantes previos a la definición…

 

El Estadio Nacional de Lima era una fiesta, una banda en las galerías daba sazón a los minutos preliminares del duelo en que Chile y Perú entraron juntos al terreno vestidos con camisetas blancas (por aquel entonces era la indumentaria de ambas escuadras), la única diferencia entre jugadores fue el pantalón, que para los incaicos era blanco, mientras que para el visitante, negro. Frente a esta situación (el ingreso en conjunto), el público respondió aplaudiendo de manera efusiva como señal de compañerismo deportivo, lo que también quedó plasmado en la pose para la fotografía de rigor: todos “revueltos” cerca del mediocampo.

 

El 2-3-5 (usual por aquel entonces) se hacía presente por parte de las escuadras…

Perú: Valdivieso (portero); León, Fernández; Denegri (C), Arce, García; Lavalle, Villanueva, T. Fernández, Tovar y Morales.

Chile: Cortés (guardameta); Cortés, Welch; Gornall (C), Riveros, Araneda; Aranda, Guidice, Avendaño, Vidal y Carmona.

NdR: Las alineaciones fueron obtenidas gracias a una imagen de archivo del diario El Comercio (Perú).

Dato extra: En este torneo, se aplicó la sustitución de manera experimental.

 

Ahora con las cosas lo más aclarado posible y los equipos en la cancha, el señor Eduardo Forte dio comienzo al encuentro…

 

El trámite del partido fue bastante parejo, trabado y peleado. Chile ofreció poco en el campo (aunque mantenía el “control” del balón); mientras que Perú a ratos daba muestras de buen fútbol, pero todo se diluía en los últimos metros de cara a la portería rival. Esta fue la tónica global de los primeros 45 minutos, y una vez acabado el tiempo, se dio por terminada la primera mitad con igualdad a cero en el marcador.

 

El público presente no se sintió conforme con lo mostrado por la selección del Rímac y lo hizo sentir, ya que mientras el combinado local iba rumbo a vestuarios, los abucheos fueron incesantes (y es que con  las dos derrotas anteriores y no poder vencer aunque sea en el último duelo del certamen dónde eres local, debe ser complicado).

 

Pero no todo estaba sellado y mientras el ambiente entre la fanaticada local se tensaba, Telmo Carbajo (DT de Perú) tenía algo que decir durante esos instantes…

 

Tras todo esto, se dio inicio al segundo tiempo y Perú comenzó las acciones con otra actitud, lo que rápidamente se tradujo en el marcador, ya que a eso de los 5 minutos del complemento Teodoro “Lolo” Fernández le robó el balón a Arturo Torres, el incaico se llevó en velocidad al jugador chileno que luego lo “interceptó” (algunos medios citan que simple y llanamente el jugador visitante le dio un “taconazo” a la altura de los riñones), quedando la esférica “suelta y sin dueño”; pero entonces apareció Alejandro Villanueva para tomar posesión de ella e ir en busca de la portería rival, pero inteligentemente este último cedió para El Hombre Culebra(Alberto Montellanos) quien con un remate rasante, esquinado y potente batió al guardameta Roberto Cortés, decretando el 1-0 que fue definitivo en el partido.

 

Tras esta acción el duelo fue más parejo y aunque en líneas generales, escasearon las oportunidades de gol, no se movió más el marcador…

 

Forte dio el pitazo final y tanto Mario Pajoni como Agustín Cosso (jueces asistentes) se saludaron con los jugadores, para luego felicitarse entre “colegiados” por el cometido realizado; mientras que los protagonistas sellaron todo en buena lid con abrazos mientras los aplausos bajaban desde las gradas, confirmándose que las relaciones entre países vecinos serían más amigables y sólidas gracias al deporte.

 

La fiesta del fútbol no se ensució con otras cosas, el distrito limeño de Santa Beatriz sólo fue el escenario de lo que se extraña en el tiempo actual… un disfrute sano y lleno de amistad propiciado por los mismos jugadores, quienes ingresaron al campo con espíritu deportivo y por sobretodo “mucha caballerosidad” (en palabras del mismo Montellanos en una entrevista post partido).

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