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OPINIÓN | Un campeón sin contrapeso
Publicado por: Cristofer Denis a las 00:27

Por José Manuel García | Foto: Mis Marcadores

Rückspiegel. Así se dice “espejo retrovisor” en alemán. Se recurre a él para describir la exigencia que halló el bicampeón Bayern Munich en su ruta hacia los títulos de liga y copa. Con tranco seguro y variantes, el plantel que Hans Dieter Flick tomó luego del despido del croata Niko Kovac tras una dura caída en Frankfurt, terminó mirando de lejos a sus rivales.

 

Los méritos del monarca germano se entienden también a partir de los carencias de su principal adversario, Borussia Dortmund. ¿Qué es lo que hace que un club logre una hegemonía tal para atrapar, por ejemplo, ocho títulos seguidos mientras su rival apenas lo amaga en uno de esos torneos? Parte de esa respuesta está en las “dos” Bundesligas que se juegan. Una, la competencia clásica, todos contra todos, en que Bayern gana ambas tablas. Otra, el mano a mano con el adversario de más alcurnia. Ese pulso también es de los bávaros (4-0 y 1-0). Seis puntos de ventaja ante el contrincate directo, que se estiran a 13 al revisar cómo le fue a cada uno frente a los otros 16 clubes. Así pasó en 2019-20.

 

En detalles más finos, la suma de las partes certifica que mientras Bayern logra una expresión colectiva e individual maciza, Borussia Dortmund transita entre las zigzagueantes decisiones del suizo Lucien Favre, alternando rachas de goleadas con derrotas impensadas, en una secuencia que no empezó ahora. Este último dato no es menor: desde la salida de Thomas Tuchel (que ganó un título de copa en 2017 tras suceder al exitoso Jurgen Klopp), el BVB devoró a otros dos entrenadores en plena renovación de plantel (Peter Bosz y Peter Stöger).

 

Luego, acabó fichando a Favre en 2018 intentando recuperar potagonismo. Y si bien el suizo obtuvo dos vicecampeonatos, se farreó nueve puntos de ventaja en el primero y cerró el siguiente ya sin opciones tras perder por la mínima diferencia en el desquite luego del parón obligado por el coronavirus.

 

Las mejores decisiones de Flick en comparación con Favre explican también porqué Bayern finiquita la temporada dominando sin contrapeso. Recuperar jugadores, elegir un equipo titular y potenciar el plantel son tareas de máxima exigencia para ganar un título. Flick fue superior en todas: reubicó a Alaba como central, dejando al canadiense Davies de marcador izquierdo. En el medio, Kimmich y Müller para liderar. Arriba, Lewandowski. Sumemos a Pavard, los extremos, una banca generosa, un plantel convencido.

 

Del otro lado, la dupla Sancho-Haaland atrae miradas y simpatías en la prensa, pero las falencias defensivas y la sobrepoblación de volantes en contraste con un exclusivo “9” (el mismo noruego) explican los baches de la temporada. Todo esto sin olvidar la falta de carácter, de ambición incluso, y el desnivel de los refuerzos llegados al inicio (Brandt, Hazard, Schulz). Pelear la copa quedó muy lejos, mientras la Champions se consumió en una insípida derrota en París, sin público y con la pandemia ganando la calle a mediados de marzo.

 

De cara al futuro las opciones del Dortmund pasan por definir objetivos y recuperar temperamento. Partió el marroquí Hakimi a Italia, su reemplazante será el belga Meunier, libre del PSG. El resto, sólo trascendidos. Sancho y Haaland son seguidos desde Inglaterra y España, pero el Dortmund -que ya demostró “muñeca” cuando vendió a Dembélé al Barcelona- no dudará en caso de una transferencia si el Manchester United y el Real Madrid los quieren. Jude Bellingham y Jack Grealish (Birmingham y Aston Villa) son opciones para la ofensiva, con acentos diferentes: una operación tipo Haaland en el caso del primero (que tiene 17 años y es un gran proyecto), mientras el delantero del Villa (24) es un nombre que ganaría espacio en caso que Dortmund venda a algún atacante.

 

Como sea, en la suma de altas y bajas, el desafío será el mismo: recuperar identidad y pasión, jugar para ganar y dominar. El BVB debe demostrar ambición. ¿Querrá hacerlo?

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