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TOKIO 2020 | Oksana Chusovitina, la historia de la gimnasta que se retiró a los 46 años
Publicado por: Gabriel Moya a las 17:33

Por Gabriel Moya/Foto: Tokio 2020

 

Mientras Simone Biles, con un semblante áspero, lideraba el equipo estadounidense, en el grupo cuatro de clasificación se vivía una historia aparte. Con 46 años una mujer sellaba una historia notable en el deporte. La uzbeka Oksana Chusovitina completó sus octavos Juegos Olímpicos. Una historia de dedicación, excelencia, amor y que deja un legado eterno en la gimnasia.

 

Los aplausos caían de todos lados cuando la nacida en Bujará se preparaba para abandonar el Centro de Gimnasia de Ariake, investida con los colores de Uzbekistán. Asomaron lágrimas en los ojos de Oksana Chusovitina, denominada por los medios como “El milagro biológico“, participó en la prueba de salto con un cuarto de siglo de carrera a cuestas. Si bien no avanzó a las finales, eso pasaba a segundo plano, “Chuso” establecía un record y era reconocida por todo el mundo del deporte como una ganadora.

 

¿Quién es Oksana Chusovitina?

El nombre de Oksana Chusovitina, a partir de hoy estará en los libros de historia, no solo por ser dos veces medallista olímpica, y por haber creado un Salto de dificultad H (la segunda más compleja), también ha establecido un record de ocho participaciones olímpicas, no se ha perdido ninguna cita de los anillos desde su debut en Barcelona 1992. Un historial que tiene la particularidad de que la gimnasta ha competido con los colores de tres federaciones diferentes.

 

La Historia de Oksana comienza en la ex Unión soviética, donde se forma como gimnasta. Ya para las olimpiadas del 92 había caído el muro de Berlín, y compitió como parte del llamado “Equipo Unificado”, consiguiendo el oro en el All-Arraund por equipos, cinco años antes de que Simone Biles, actual campeona olímpica, siquiera naciera. Los siguientes años compitió con la bandera de Uzbekistán en su uniforme, hasta que en 2002 comenzó a defender a la federación Alemana, y desde 2013 volvió a vestir los colores de su natal Uzbekistan.

 

No solo de juegos olímpicos se nutre el palmares de esta gimnasta, All arraund de 1992 y una medalla de plata por salto en Beijíng 2008, se le suman 11 medallas en Mundiales (tres oros, cuatro platas y cuatro bronces) y dos preseas en Copas del Mundo (un oro y un bronce).

 

Una apasionada del deporte, hasta el final declaró estar motivada por probar cosas que nunca antes hubiese intentado, desafiando los parangones físicos y los prejuicios dentro de un deporte donde los promedios de edad bordean el límite entre adultez y adolescencia. Es así como cinco elementos han sido bautizados en su nombre, entre ellos uno de los saltos más difíciles de dominar.

 

El salto “Chuso” ejecutado por su inventora

 

Perseverancia de familia.

Corría el año 1999, con 25 años Chusovítina se preparaba para lo que serían sus últimos Juegos Olímpicos, en Sidney 2000, y lo hacia contra todo pronóstico a solo meses de haber dado a luz a su hijo Alisher. Fue entonces cuando una noticia golpeó su vida y la de su familia, su hijo padecía de Leucemia.

 

La búsqueda de un tratamiento que diera esperanzas de recuperación a su hijo llevo a Oksana y su esposo Bakhodir Kurbanov a trasladarse a Alemania, donde vivieron largos años de terapia para su hijo. En el intertanto, la gimnasta siguió entrenando de forma independiente, como una forma de canalizar la carga emocional contenida durante todo el proceso.

 

El vigor y resiliencia de esta mujer se hizo más grande mientras el tratamiento de su hijo se alargaba. En un punto, Oksana decidió volver a competir profesionalmente tras dos años de actividad, para costear las necesidades médicas de su hijo. Y lo hizo esta vez defendiendo al equipo alemán, en gratitud.

 

El año 2008 llegaría lleno de buenas noticias. En abril de ese año sería la Campeona mundial en la especialidad de salto, clasificaría a los Juegos de Beijíng, donde con 33 años se convertiría en la segunda mujer más longeva en colgarse una medalla olímpica, solo superada por la húngara Agnes Keleti, bronce en 1954 con 35 años. Pero la mejor noticia le había recibido dos días antes de la medalla, cuando via telefónica, se enteró que su hijo finalmente estaba sano.

 

Campeona dentro y fuera de las pistas, la comunidad deportiva reconoció a Oksana el 2017, convirtiéndose en la primera gimnasta en entrar al salón de la Fama de la Gimnasia mientras aun estaba activa.

 

Última estación: Tokio

La clasificación a Tokio se fraguó en el campeonato mundial de 2019, donde hasta las demás competidoras que pelaban podio la alentaron en un salto que le valió el cuarto lugar. Llegó a Tokio defendiendo los colores de Uzbekistán, decisión que tomó por el valor simbólico. “Quiero hacerlo en casa” dijo la gimnasta en su momento, sobre la preparación para estos, su últimos Juegos Olímpicos.

 


La historia es circular, la historia olímpica de Oksana comenzó en la competencia de salto y así mismo terminó. En Barcelona 92, un salto de 9.850 puntos la dejaba 14a de la clasificación individual, y ayudaba a su equipo a meterse en las finales. El pasado domingo en Tokio, ejecutando un Tsukahara con giro y medio, consiguió 14.733 puntos, ubicándose, nuevamente en la 14a posición.

 

Paralelo del primer y último salto de la carrera de Oksana Chusovítina.

 

Ya no una adolescente llena de sueños, acaso una mujer viviendo el sueño, que ha pasado por el cielo y el infierno, para despedirse de las pistas pero no así de la gimnasia pues su legado es sin lugar a dudas, imborrable.

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